30/12/10

La última del año!!!!

Para despedir el año elegí un postre con frutillas, helado de cerezas y merengue. Fácil de hacer, pero con unos truquitos a seguir. Apto para presentar en copas individuales o para preparar en un gran bowl de cristal para que se vean las diferentes capas.
Lo bueno de este postre es que si no tienen ganas o tiempo de cocinar pueden comprar el merengue por un lado, el helado por otro y listo. Queda buenísimo igual.
Yo elegí frutillas y cerezas, pero pueden usar cualquier fruta. Hacer una versión  más tropical con mangos y ananás ó para los más golosos bananas, coco y helado de dulce de leche.

Primero empezamos por el helado:
Calentar en una ollita 250 gr de crema de leche con 100 gr de azúcar, una pizca de sal, 100 ml de leche entera y una vaina de vainilla. Dejar que rompa hervor.
Por otro lado batir 3 yemas con una cucharada sopera de azúcar y cuando el batido tenga un color amarillo pálido agregar de a poco la preparación anterior. Unir bien y llevar nuevamente al fuego directo ó a baño María hasta formar una crema inglesa. En términos más caseros hasta que la mezcla tenga una consistencia tal que pueda recubrir una cuchara. Ese es el momento de retirar la mezcla del fuego y agregarle otros 250 gr de crema de leche fría y 200 gr de cerezas descarozadas y cortadas en mitades.
Dejar enfriar bien y llevar al freezer o a la máquina de helado hasta que esté listo.

Con las claras que sobraron preparamos el merengue:
3 claras
300 gr de azúcar
pizca de sal
Colocar las claras en un recipiente de vidrio o metal, no usar plástico. Agregarle la pizca de sal y una tercera parte del azúcar, comenzar a batir hasta que se forme una espuma que llegue casi a punto nieve. En ese momento agregar el resto de azúcar y batir hasta formar picos.
Colocar el merengue sobre una placa para horno con una base de papel manteca o placa de silicona.


Cocinar en un horno super bajo hasta dorar.
En caso que el horno alcance demasiada temperatura, podemos dejar la puerta entreabierta, trabándola con una cuchara de madera. De ésta menera nos aseguramos que no se va a quemar.


Una vez listo hay que dejarlo enfriar bien y lo podemos cortar y guardar en un frasco hermético por una semana.

Para el armado sólo hay que intercalar capas de frutas cortaditas, migas de merengue y helado.

Y antes de despedirme hasta el 2011, quería compartir una historia familiar que se repite cada vez que comemos cerezas. 
Nos acordamos de Dominga, la abuela de mi esposo, que hoy tendría 106 añitos y que nos acompañó hasta sus 98. Una italiana que llegó a la Argentina muy jovencita tratando de esquivar la guerra.
La cereza era su fruta favorita y siempre contaba que de chica, en San Benedetto (Italia) su familia vivía del cultivo de ésta y de otras frutas. Cuando llegaba el momento de la cosecha ella y sus hermanos eran los encargados de realizar la tarea de recolección. Pero como condición sus padres mientras recogían las frutas los hacían cantar y bien fuerte para que se escuche. Pero no era a modo de amenizar el trabajo, sino para que no tuvieran oportunidad de tentarse y comer las frutas que poco después se venderían en el mercado local.
Por eso cada 17 de diciembre, que era su cumpleaños, su nieta Silvia le preparaba una torta gigante de cerezas y crema. Y ahí volvía a repetirse ésta historia...

Feliz 2011 para todos!!!!!!!!!!!!!

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